Así son las mujeres que dirigen

Así son las mujeres que dirigen

Existen multitud de teorías sobre los tipos de liderazgo femenino y, aunque intentemos alejarnos de los estereotipos, parece que existen diferencias innegables entre las formas de dirigir equipos de hombres y mujeres.

En general, los expertos apoyan la teoría de que existen diferencias fascinantes entre el liderazgo masculino y femenino. Una de las investigaciones más importantes sobre el tema la llevó a cabo Judy B. Rossener, en la Escuela de Alta Dirección de la Universidad de California. Rossener entrevistó a un grupo de ejecutivas para conocer sus estilos de liderazgo y mostró sus resultados a través de “Las Formas de Dirigir de las Mujeres” (“Ways women lead”, Harvard Bussines Review, 1990). 

 

Según su estudio, la mayor parte de las diferencias entre hombres y mujeres están basadas en las habilidades y actitudes que las primeras aprendieron precisamente en su socialización como mujeres. Los hombres, tienden a describirse como “líderes transaccionales”, esto significa que perciben su relación con sus subordinados como un intercambio de retribuciones por servicios prestados, o castigos por un desempeño inadecuado y se sienten más frecuentemente cómodos ejerciendo posiciones de poder y  autoridad.

Las mujeres en cambio se definían en su mayoría como líderes “transformacionales”, es decir buscaban el intercambio con sus subordinados para alcanzar un objetivo común. En cuanto a las características o rasgos con las que definían el poder destacaban el carisma,  las habilidades de interacción, el trabajo duro y sus contactos, mucho más que el puesto concreto o el poder dentro de la organización.

Rossener concluyó que las ejecutivas de su estudio se esforzaban por gestionar las interacciones con sus equipos de forma que resultase positiva para todos, lo que podía afectar a su desempeño si esta premisa no se cumplía. Estas mujeres alentaban la participación, compartían el poder y la información con sus subordinados y trataban de estimularlos para que consiguieran sus objetivos comunes. En definitiva se trata de un liderazgo inclusivo, que busca sumar e incorporar al equipo a las decisiones, pero que también tiene sus riesgos: alentar la participación tiene sus ventajas, ya que hace más sencillo que la gente exprese sus ideas, asegura que las decisiones reflejen la mayor cantidad de información posible, incrementa el apoyo a las decisiones que se toman y reduce el riesgo de que las ideas sean socavadas por una oposición inesperada al interior del equipo. Pero por otro lado solicitar ideas e información consume tiempo, exige soltar un poco el control y abre la puerta a la crítica, y puede exponer a ciertos conflictos”.

El factor W marca la diferencia

El factor W (woman) es la nueva locomotora que tira de la economía mundial. Un 37% del mundo empresarial está representado por mujeres y como muestra del nuevo modelo de liderazgo que ejercen un dato: En los países emergentes, las mujeres empresarias están invirtiendo en el desarrollo de los recursos humanos el 90% de cada euro de ganancia extra y en Europa y en los EE.UU. suben más rápidamente que sus colegas hombres en la escala de la innovación y también de liderazgo, concretamente, en España el porcentaje de mujeres en puestos de dirección es del 33%.

Características del nuevo estilo de liderazgo femenino

Más asertivo: Las capacidades empáticas y la flexibilidad son más acentuadas, así como las habilidades de comunicación interpersonal. Se buscan los resultados a través de la colaboración y del consenso y se intenta que los equipos permanezcan altamente implicados en la organización.

Más abierto al cambio y a la innovación: Se trata de un liderazgo menos rígido y dogmático que el modelo tradicional, y, por tanto, más dispuesto a adoptar nuevas prácticas y puntos de vista originales.

Más dialogante: Abierto a escuchar distintos puntos de vista, para luego tomar la mejor decisión posible. Las mujeres tienen una mayor predisposición a escuchar, a aprender y reflexionar, para luego implementar un plan que incorpore lo mejor de las ideas del equipo.

Más dispuesto a compartir información: Y esta es la verdadera revolución: organizaciones más abiertas y participativas en las que los puntos de vista de los empleados puedan ser oídos antes de implementar las estrategias de sus organizaciones. Y sobre todo interconectadas y capaces de adaptarse a la era de la información en la que la sociedad está imbuida.

Las 10 Estrategias para el Liderazgo femenino, según la Dra. Berbel, son:

1.    Conocerse a sí misma
2.    Fijarse objetivos propios
3.    Formarse
4.    Dar a conocer los propios deseos y objetivos
5.    Ser visible
6.    Encontrar una mentora
7.    Establecer redes entre mujeres
8.    Afirmarse a sí misma
9.    Mostrar iniciativa
10.  Diseñar un plan de acción para el futuro.

En definitiva, un buen líder, un líder inspirador, debe aunar una serie de rasgos ycaracterísticas que sirvan de auténtico motor a la compañías, cualidades que tienen que ver con:
La intuición
El coraje
La empatía y capacidad de escucha
La adaptabilidad
La innovación

Cualidades que parecen acentuarse en los modelos de liderazgo femenino y que nos llevan a pensar que, tanto para hombres, como para mujeres, este nuevo estilo es ya la puerta necesaria para alcanzar el éxito en las organizaciones del S XXI.

Fuente: mujerlider

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