Poderosas – Luisa Girón

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Luisa Girón, estudiante de Ciencia Política.

Campaña Cívica Poderosas, tu voto cuenta porque este año las mujeres y jóvenes somos mayoría. Nosotros decidimos el futuro del país.

¡VOTEMOS conscientemente! Es contigo….¡Guatemala nos necesita!

Poderosas – Marta Altolaguirre

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Marta Altolaguirre. Abogada, notaria y columnista. Campaña Cívica Poderosas, tu voto cuenta porque este año las mujeres y jóvenes somos mayoría. Nosotros decidimos el futuro del país.

¡VOTEMOS conscientemente! Es contigo….¡Guatemala nos necesita!  

Poderosas – Norma Cruz

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Norma Cruz, activista de los derechos humanos de la mujer. Campaña Cívica Poderosas, tu voto cuenta porque este año las mujeres y jóvenes somos mayoría. Nosotros decidimos el futuro del país.

¡VOTEMOS conscientemente! Es contigo….¡Guatemala nos necesita!

Poderosas – Michelle Arévalo

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Michelle Arévalo, administradora de empresas. Campaña Cívica Poderosas, tu voto cuenta porque este año las mujeres y jóvenes somos mayoría. Nosotros decidimos el futuro del país.

¡VOTEMOS conscientemente! Es contigo….¡Guatemala nos necesita!

Poderosas – Ana Ulloa

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Ana Ulloa, administración y finanzas Campaña Cívica Poderosas, tu voto cuenta porque este año las mujeres y jóvenes somos mayoría. Nosotros decidimos el futuro del país.

¡VOTEMOS conscientemente! Es contigo….¡Guatemala nos necesita!

Poderosas – Norma Quixtan

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Norma Quixtan, ex secretaria de la paz.

Campaña Cívica Poderosas, tu voto cuenta porque este año las mujeres y jóvenes somos mayoría. Nosotros decidimos el futuro del país.

¡VOTEMOS conscientemente! Es contigo….¡Guatemala nos necesita!

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Mujeres poderosas: objetivo a batir

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Ser mujer, personaje público y atesorar poder suele ser la diana perfecta para recibir críticas. ¿Pasaría lo mismo si fueran hombres?

En una ocasión, Soledad Gallego-Díaz, columnista y directora adjunta de El País, tuvo un altercado con un compañero. «Le corregí una crónica parlamentaria en la que se había extendido describiendo la indumentaria de una diputada. No le quité ni una palabra. Simplemente, añadí la misma descripción sobre la ropa que llevaba el presidente del Gobierno en esa sesión. Vino hecho una furia a protestar y tardó su buena media hora en darse cuenta de qué estábamos hablando. De sexismo». Indudablemente, las mujeres en la esfera pública se enfrentan a un escrutinio más duro que el de los hombres. Repasamos aquí los motivos que las suelen poner en el disparadero. Por enseñar canalillo (más allá de los 50). ¿Qué tienen en común Hillary Clinton, Angela Merkel, la recién dimitida primera ministra australiana Julia Gillard y la política canadiense Christy Clark? Las cuatro han sido sometidas a escarnio público por lucir escotes generosos. Y por tener la osadía de hacerlo pasados los 50. Porque en realidad esto no va de volverse loca con el corte del vestido o la camisa a la altura del pecho. Esto va de que la arruga no siempre resulta bella ante la mirada de los demás. En una ocasión, el periodista y ultramontano estadounidense Rush Limbaugh dijo sobre Hillary: «¿Acaso los americanos quieren ver a una mujer envejecer ante sus ojos?». Por no tener hijos. El senador australiano Bill Heffernan le espetó a Gillard que no estaba preparada para dirigir los destinos del país porque era «deliberadamente yerma». «Para ser un líder tienes que entender a la comunidad y un pilar de esta es la familia, y la relación que existe entre un padre, una madre y una montaña de pañales», abundó. La expresión «deliberadamente yerma» entró en el léxico popular australiano. Se hicieron camisetas y un blog de apoyo (deliberatelybarren.com). Aun así, Gillard tuvo que lidiar durante todo su mandato con la cuestión de sus supuestas deficiencias en el ámbito doméstico. La misma semana en la que perdió el poder, la ex primera ministra la armó por hacer un posado para la revista Australian Women’s Weekly en el que aparecía tejiendo un cangurito para el bebé de los Windsor. Pretendía atenuar el efecto de unas fotos, también criticadas, tomadas un año antes en su casa, en las que aparecía una cocina vacía e impoluta como si jamás nadie hubiera hecho allí una tostada. «Si un primer ministro anunciara que está tejiendo un jersey, se consideraría un detalle simpático que no merecería las páginas de la sección de Política, mientras que con ella se organizó un debate claramente sexista», apunta Gallego-Díaz. Por tenerlos, y no tomarse la baja de maternidad. Cinco días después de dar a luz a su hija Zohra por cesárea en 2009, la entonces ministra de Justicia Rachida Dati volvió al trabajo de manera muy pública. A su lado, la CEO de Yahoo!, Marissa Mayer, quien se tomó dos semanas, o Soraya Sáenz de Santamaría, quien disfrutó de 11 días antes de dirigir el traspaso de poderes entre dos gobiernos, parecen casi humanas. Las tres recibieron críticas desde varios flancos del espectro político. La escritora feminista Florence Montreynaud dijo a propósito de Dati que su decisión «dividía a las mujeres en dos clases, las que tienen superpoderes y las que son totalmente normales, y que ahora parecen débiles, flojas». ¿Quién queda a cargo de esos niños? Niñeras, presumiblemente. Y eso también es delicado, como señala la escritora y periodista de Salon, Rebecca Traister. «Durante la polémica que rodeó a Sheryl Sandberg, hubo muchas críticas señalando que tenía una nanny. Cuando un hombre contrata a empleados domésticos que limpian su casa, cocinan su comida o cuidan a sus hijos, se considera normal. Pero si una mujer lo hace parece que delega sus responsabilidades».

cristina kirchner

Por ser ‘control freaks’. Lo que en ellos es diligencia, en ellas es tiranía. O histeria. Se ha exagerado este trazo en mujeres tan dispares como Beyoncé y Condoleezza Rice. Anna Wintour se tomó con humor su retrato en El diablo viste de Prada, pero sí apuntó: «Las mujeres poderosas en los medios son inspeccionadas más duramente que los hombres».Por ocuparse de su aspecto físico… Quién le iba a decir a Angela Merkel que algún día protagonizaría un escándalo por presumida y derrochona. La oposición alemana la criticó en 2011 por usar un bolso naranja de Longchamp, valorado en unos 300 euros. Lo mismo que la primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt, apodada Gucci Helle por su vestuario de firma; la presidenta del FMI, Christine Lagarde, aficionada a la alta costura de Chanel; Rachida Dati, que posó vestida de Dior en Paris Match; Michelle Obama, que llevó zapatillas Lanvin a un banco de alimentos; Cristina Kirchner o el posado paraVogue de las ministras del Gobierno de Zapatero. … y por no hacerlo. De eso saben algo la ministra francesa de Vivienda, Cécile Duflot, que fue señalada por ir en vaqueros al consejo de ministros; y, otra vez, Hillary Clinton, que, siendo secretaria de Estado, protagonizó polémicas por su afición a los coleteros y por aparecer sin maquillaje en un viaje a India. La Fox comentó que parecía «cansada y abatida».Por gordas… Puede que Melissa McCarthy sea ahora uno de los nombres más sonados de Hollywood, pero eso no le ahorra comentarios como el del crítico del New York Observer, Rex Reed, que la llamó «hipopótamo» y «tractor». Cierto sector de la prensa española aprovechó unas fotos de la ex ministra de Sanidad, Leire Pajín, en biquini para arremeter contra ella, aduciendo que no era un buen ejemplo contra la obesidad.
 fernandez de la vega
Por ser ‘control freaks’. Lo que en ellos es diligencia, en ellas es tiranía. O histeria. Se ha exagerado este trazo en mujeres tan dispares como Beyoncé y Condoleezza Rice. Anna Wintour se tomó con humor su retrato en El diablo viste de Prada, pero sí apuntó: «Las mujeres poderosas en los medios son inspeccionadas más duramente que los hombres».Por ocuparse de su aspecto físico… Quién le iba a decir a Angela Merkel que algún día protagonizaría un escándalo por presumida y derrochona. La oposición alemana la criticó en 2011 por usar un bolso naranja de Longchamp, valorado en unos 300 euros. Lo mismo que la primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt, apodada Gucci Helle por su vestuario de firma; la presidenta del FMI, Christine Lagarde, aficionada a la alta costura de Chanel; Rachida Dati, que posó vestida de Dior en Paris Match; Michelle Obama, que llevó zapatillas Lanvin a un banco de alimentos; Cristina Kirchner o el posado paraVogue de las ministras del Gobierno de Zapatero. … y por no hacerlo. De eso saben algo la ministra francesa de Vivienda, Cécile Duflot, que fue señalada por ir en vaqueros al consejo de ministros; y, otra vez, Hillary Clinton, que, siendo secretaria de Estado, protagonizó polémicas por su afición a los coleteros y por aparecer sin maquillaje en un viaje a India. La Fox comentó que parecía «cansada y abatida».Por gordas… Puede que Melissa McCarthy sea ahora uno de los nombres más sonados de Hollywood, pero eso no le ahorra comentarios como el del crítico del New York Observer, Rex Reed, que la llamó «hipopótamo» y «tractor». Cierto sector de la prensa española aprovechó unas fotos de la ex ministra de Sanidad, Leire Pajín, en biquini para arremeter contra ella, aduciendo que no era un buen ejemplo contra la obesidad.

Fuente: liderandoenfemenino.com

Una vagina a la vez

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Marisabel Ruiz estaba en India cuando se dio cuenta de que muchas chicas faltaban a la escuela con regularidad durante varios días al mes. Como es curiosa –tan curiosa como inquieta– descubrió que la razón era que, durante sus periodos menstruales, las chicas se sentían tan incómodas, inseguras y avergonzadas –sin acceso a toallas sanitarias– que se apartaban de la escuela.

La situación no es diferente en Guatemala, y, ¿cuál es el costo? El costo más importante es el que pesa sobre la dignidad y la autoestima de las chicas; pero haz la cuenta de que más de 800 millones de chicas en el mundo pierden una semana de clases al mes, a causa de la menstruación y de que no pueden comprar toallas sanitarias. En Guatemala, el 30 por ciento de las niñas abandonan la escuela luego de que empiezan a menstruar y son persuadidas de casarse y tener hijos inmediatamente. Guate tiene uno de los índices de preñez adolescente más altos del mundo. Las niñas que no pueden pagar toallas sanitarias usan trapos viejos y hasta lodo para evitar las manchas de la menstruación, y son discriminadas y acosadas cuando las manchas se les notan.

Pues Marisabel es emprendedora y es una explosión de buena energía y de pasión por la vida. Platicas con ella y te dan ganas de echarle una mano con lo que está haciendo. Lo que se le ocurrió es fundar un emprendimiento social llamado sheva.com y la idea es salvar el mundo una vagina a la vez.

¿Cómo funciona? Sheva es la primera comunidad mundial de mujeres en los países donde hay más prosperidad, y pueden ayudar a mujeres en países donde la pobreza es más abundante. ¿Cómo? Pues cuando una mujer compra productos sanitarios por medio de Sheva, a su conveniencia y según sus preferencias, cada vez que ella recibe su Sheva Box la organización dona una caja llena de toallas sanitarias a una chica que las necesita, por medio de organizaciones privadas volutarias de servicio con las que Sheva tiene acuerdos.

Si tienes amigas, parientas, compañeras, socias o conocidas en EE. UU., donde Sheva.com funciona perfectamente, cuéntales de esta iniciativa.

Fuente: elperiodico.com.gt

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¿Qué es el empoderamiento femenino?

Escrito por Poderosas el . Posteado en Opinión

El empoderamiento femenino es el proceso interior de ha de realizar cada mujer para el aumento de autocontrol a través de la toma de conciencia, del trabajo sobre las cuatro dimensiones que componen al ser humano; mental, emocional, físico y espiritual y de la conexión con su feminidad. Dando lugar a la toma de decisiones y acciones basadas en su autenticidad y en  el amor, en contraposición al miedo. Llevándola a conseguir el control sobre su vida y conquistando el puesto de complementariedad, emancipación y realización que le corresponde,  integrando y expresando armónicamente sus valores femeninos llegando así a la propia autonomía e individualidad personal.

El movimiento de empoderamiento surgió debido a la necesidad de humanizar las políticas y los programas de desarrollo. Este es un término vacío si no está enfocado desde la persona y la responsabilidad sobre su vida y su contexto. El empoderamiento toma forma cuando los individuos comprenden que son únicos y que su vida les pertenece y a partir de este momento comienzan un camino de autoconocimiento, valoración personal, valoración de los demás y de unión con otros hacia un bien común. Es un concepto que nos habla de que no somos objetos pasivos sino dueños y capitanes de lo que forma parte de nosotros.

El poder procede de la autenticidad de la personapara ello tiene que haber un fuerte sentido del yo y de la individualidad. No se puede alcanzar un poder real copiando a otras personas. Tal vez sea esta la causa por la que las mujeres no hayamos conseguido alcanzar un poder real en la sociedad. Tal vez lo que nos falta es dejar de esconder nuestra femineidad para creer en ella, ponerla en valor y hacerla nuestra abanderada pues pertenece a nuestra esencia.

El empoderamiento procede de la palabra inglesa Empowerment , este es un término muy discutido por ser no tener una definición universal, lo que ha dado lugar a muchas interpretaciones y usos.

Esta palabra, empoderamiento, aún no ha sido aceptada oficialmente por la Real Academia de la Lengua. Si buscamos el significado del término empoderar nos encontramos con la referencia a apoderar, la cual significa: “hacerse dueño de algo, ocuparlo, ponerlo bajo su poder. Hacerse poderoso o fuerte, prevenirse de poder o de fuerza”. Así el empoderamiento está relacionado con dar/otorgar poder.

Para definirlo voy a utilizar las palabras del estudio de Fride sobre el empoderamiento: “El término tiene significados diversos según el contexto sociocultural y político, y no se traduce fácilmente a todas las lenguas. Se puede entender como un proceso, como un producto, como un enfoque o como un fin. Además es multidimensional ya que tiene implicaciones a nivel individual, organizacional, político, sicológico, económico y espiritual. Tiene valor por si mismo aunque también puede ser utilizado como un instrumento. Se puede entender como un proceso personal a través del cual el individuo toma el control sobre su vida o bien como un proceso político en el que se garantizan los derechos humanos y justicia social a un grupo marginado de la sociedad”

Para el Banco Mundial  el empoderamiento es “la libertad de elección y acción. Ello significa aumentar el control sobre los recursos y las decisiones que afectan a la vida del individuo. A medida que el individuo ejerce su capacidad de elección, aumenta el control sobre su vida (… ) Así pues el empoderamiento se define como la expansión de los recursos y capacidades”

Parece ser que empoderamiento es una palabra que al ser definida pierde fuerza, pues adquiere su significado en base al contexto en que es utilizada. Su efecto es camaleónico, es decir  subjetivo, flexible y personal, y por ello hay que entenderla y estudiarla en cada situación en la que es utilizada. En ocasiones hace referencia a un proceso, otras a un producto, o a un enfoque o a un fin.

El proceso de empoderamiento ha de producirse a varios niveles de la persona, niveles que están interrelacionados entre sí:

Poder Individual: empoderarse a nivel individual significa tener un alto sentido del yo, una alta autoestima, sentirse capaz de lidiar con los avatares de la vida, contar con los recursos necesarios para ser autónoma y ser capaz de tomar decisiones libremente. Este libro trata sobre este tipo de empoderamiento.

Poder Relacional: según Jo Rowlands “es la capacidad para negociar e influir en la naturaleza de la relación”. A partir de sentirnos valiosas podemos relacionarnos con los demás desde una a autoridad firme que precede de nuestra valía. Este empoderamiento solo es posible cuando la persona está conectada a su esencia, esto procede de su poder interior.

Poder Colectivo: es la capacidad de un grupo de personas para influir a niveles que no son posibles individualmente, como en lo social, político, jerárquico, legal, institucional y organizacional.

Como ves el empoderamiento  es un proceso de adquisición de poder que comienza en lo individual y se extiende a lo social, en un proceso que parte de cada persona y asciende al contexto.

Para entender el proceso del empoderamiento hemos de trabajar sobre el significado de poder. Según Ghita Sen, si el poder significa control, el empoderamiento es el proceso por el que se gana ese poder. Para contar con ese poder es necesario que, previamente, la persona cuente con el reconocimiento de los demás de su autoridad. Una vez más volvemos al poder individual como base de influencia a los demás niveles.

Jo Rowlands nos habla de cuatro tipos de poderes: poder sobre, poder para, poder con y poder desde dentro o poder interior.

Poder sobre: está basado en las relaciones y se da cuando el poder de uno significa la pérdida de poder de otro, implica que uno toma las decisiones por el otro convirtiéndolo en una persona sin independencia, y menos aún, sin autonomía.

Poder para: es el referido a la capacidad de tomar decisiones y solucionar problemas. Es el poder que proviene desde la autoridad y que es utilizado como generador de acciones que lleven a conseguir los objetivos propuestos. Hace referencia a contar con las capacidades intelectuales de saber y hacer y con el acceso a los medios económicos y de poder establecidos.

Poder con: es el referido al poder de agruparse para generar una solución colectiva a un problema común, uniendo los poderes individuales en uno colectivo para contar con una mayor fuerza para el cambio. Es el poder social, político y de colectivos.

Poder interno: Es el poder que anteriormente denominamos interno y según Steve Lake “representa la habilidad para resistir el poder de otros mediante el rechazo a las demandas indeseadas. Ofrece la base desde la cual construir a partir de sí mismo, incluye el reconocimiento y el análisis de los aspectos por medio de los cuales se mantiene y se reproduce la subordinación de las mujeres, lo cual se logra con base en la experiencia. Es el poder que surge del mismo ser y no es dado o regalado”.

Fuente: elvirasmuliterno.com

mujeres

La participación política de las mujeres guatemaltecas

Escrito por Poderosas el . Posteado en Opinión

Jeraldine del Cid/ Opinión/

“…la máxima participación de la mujer, en igualdad de condiciones con el hombre, en todos los campos, es indispensable para el desarrollo pleno y completo de un país, el bienestar del mundo y la causa de la paz.” (ONU/CEDAW, 1979).

La Convención sobre la eliminación de todas las formas de violencia  contra la mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), en el marco de las Naciones Unidas, dio como resultado el compromiso de todas las naciones participantes de orientar sus acciones y su estructura organizativa en pro de la equidad entre hombres y mujeres, así como la superación de cualquier tipo de discriminación de género. Para el caso de Guatemala, en 1982 se logró la ratificación de dicha Convención. Como se puede observar al inicio de este texto, el preámbulo de la CEDAW expone que la igualdad de condiciones entre hombres y mujeres debe darse en “todos los campos”. Al respecto, cabe enfocarse en cómo están dadas las condiciones en el campo de la participación política, no sin reconocer que la equidad es multifactorial y que se alcanza como resultado de mismas oportunidades para hombres y mujeres en múltiples accesos: salud, educación, empleo, tierra, vivienda, etc. En síntesis, las mismas oportunidades en todos los elementos esenciales para tener una vida digna. El campo de la participación política es relevante puesto que las decisiones de las autoridades gubernamentales inciden directamente en la condición de vida de los miembros de la sociedad. En ese sentido es pertinente evaluar en qué situación se encuentra la participación política de las mujeres en Guatemala y analizar las posibles causas de esta. La inclusión de las mujeres a la vida política guatemalteca se dio hasta la reforma de la Constitución de 1945, en la cual se concedió la calidad de ciudadana a las mujeres alfabetas. Previo a ello, estaba excluida de la vida ciudadana y por ende de todo tipo de participación política. Es decir que las mujeres en Guatemala no han cumplido ni setenta años de que les es reconocido por el Estado su derecho a ser ciudadanas. Desde aquel entonces hasta nuestros días, se ha ido elevando progresivamente la participación femenina en la vida ciudadana, principalmente en las actividades electorales. Sin embargo, no se ha visto el mismo comportamiento de participación en los puestos de decisión principales. Como se puede observar en la gráfica que se muestra a continuación, los niveles de empadronamiento y participación en las votaciones son bastante altos, pero no ocurre lo mismo en los puestos de elección popular o asignados en el gobierno. En porcentajes, se muestra cómo las mujeres empadronadas respecto del total de personas empadronadas ha ido en aumento, alcanzando el 50.9% en las últimas elecciones. La misma tendencia de aumento, y en mayor medida entre las elecciones del 2007 hacia las del 2011, se observa en la participación de votantes. Fue incluso mayor la cantidad de mujeres votantes respecto del total de personas empadronadas que acudieron a votar. En el caso de asignación de mujeres en el gabinete ministerial, si se toman en cuenta los mismos años que se efectuaron las elecciones, se encuentra que el porcentaje de mujeres es bastante menor, llegando incluso en 2011 a las situación en que el puesto de ministro fue ocupado por un hombre en totalidad de Ministerios del Estado. En el Congreso de la República, que son puestos de elección popular, ocurre la misma tendencia: no se ha alcanzado siquiera el 15% de participación de mujeres. La participación en las alcaldías y corporaciones municipales es todavía más baja. Las alcaldesas son apenas el 2.1% del total de alcaldías para el 2011 y en corporaciones municipales la cantidad de mujeres alcanzó el 8.55%. Esta situación permite notar que aunque las mujeres guatemaltecas han adquirido sentido de participación ciudadana en relación a los eventos electorales (se empadronan y acuden a votar), cuando esto se contrasta con los espacios de participación de toma de decisión, se evidencia una gran desproporción y resaltan brechas significativas que deberán ser atendidas por aquellos sectores involucrados en la búsqueda de la equidad. Superar esta desproporción requiere de acciones de doble vía. Por un lado un mayor interés de las mujeres para participar en política  y por otro, la apertura en los espacios en los que dicha participación se puede hacer efectiva. En este punto es necesario mencionar que el texto se limita a la “participación política” dentro del sistema electoral y de partidos políticos. Se reconoce que la participación incluye espacios más amplios, como movimientos sociales, agrupaciones, etcétera, en los cuales también se observa un involucramiento progresivo de las mujeres. Retomando entonces el argumento de las acciones de doble vía, se sitúa como espacio de participación y de acceso a puestos de toma de decisiones a los partidos políticos y comités cívicos electorales principalmente. En este sentido uno de los principales factores que frenan la participación de las mujeres es el tema del financiamiento que se requiere para poder participar en política. Un tema que sin duda se ha agravado en los últimos años, en los que se observan campañas electorales cada vez más costosas y una relación inexorable entre inversión en campaña y éxito en urnas.  Dicho factor se hace relevante en las limitaciones de participación, puesto que la cantidad de mujeres con fuerte poder adquisitivo es todavía mucho menor que la cantidad de hombres. En un sentido distinto, pero como otro factor posible que obstaculiza la participación política de las mujeres, “es el rol que se asigna a la mujer por lo general, dedicada al ámbito privado, como encargada del cuidado del hogar y de los hijos, razón por la cual no debe participar en la esfera pública” (Monzón, 2006 en INE, 2013). Esta limitante continúa siendo importante, debido a que, aunque las mujeres han ido ganando cada vez más espacios en la sociedad que anteriormente eran ocupados únicamente por los hombres, aún persiste en el imaginario de nuestra sociedad que a las mujeres les corresponde un rol más doméstico y por ende no debe figurar en política. Estas limitaciones planteadas son apenas escasos ejemplos de los múltiples factores que están involucrados. Podrían superarse con voluntad de quienes en estos momentos se dedican a las decisiones públicas del país, para lo cual la presión e involucramiento de la sociedad es imprescindible. El caso del acceso por financiamiento es un tema relacionado con el sistema electoral que debería modificarse, y que, con acciones puntuales se podría lograr. Mientras que el tema del imaginario es un problema arraigado profundamente en la cultura, que se puede superar a fuerza de educación que promueva la equidad, así como de actitudes innovadoras de aquellas personas, hombres y mujeres, que están conscientes de esta realidad y que anhelen un país que haya superado las desigualdades e inequidades existentes. Se espera que este escrito abone a la reflexión necesaria para aumentar voluntades y compromisos hacia la equidad de género en la participación política. Referencia: INE y SEPREM (2013), Guatemala: Indicadores de género. Guatemala: Serviprensa.